| A mediados
del siglo XX, se hizo popular en Madrid (España) un mendigo que tenía una forma
peculiar de pedir limosna. De él habla Dionisio Chaulié en el libro
'Cosas de
Madrid' cuando se
refiere a los pedigüeños de su época: "En Madrid los había tradicionales. Entre otros, un
desgraciado imbécil a quien se le conocía con el nombre de 'Tonto del bote',
porque recogía la limosna en un bote de suela que agitaba en la mano, sentado en
una silla a la puerta de San Antonio del Prado. Aún me parece verle en sus
últimos años, inmóvil, con su sombrero de alas anchas, su ropón o túnica parda,
limpio, y lanzando a intervalos una especie de sonido gutural para llamar la
atención de los transeúntes."
Se cuenta
que en cierta corrida de toros, uno de los astados saltó la barrera y enfiló la
Carrera de San Jerónimo. Al meterse en una de las calles transversales, el
animal se topó de frente con el mendigo. Éste, desconociendo el peligro,
permaneció inmóvil. El toro le olfateó despacio, dio un bufido y siguió su
camino. Desde entonces, se recuerda la inmensa suerte que tuvo el Tonto del
bote. |