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El puterío en la Historia


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Las circunstancias más sobresalientes acontecidas a lo largo de la Historia, en referencia al puterío (y similares o circundantes)...


Timidus



Fauna romana

Adulterio en llamas

La otra manera de pasar el cepillo

To pa mí

Los excesos se pagan muy caros

Lametones por lo bajo en las altas esferas

Órgano que no se utiliza, se seca

Ahora no es momento de tener hijos

La culpa es del ciclo

Suegras, menudas putas

Sentencia justa

Virginidad peligrosa

Horadar en lo más íntimo

Casanova y la bola de oro

Vivir para procrear

Cuestión de sobrante

Obligadas a engañar al esposo

Tapar las vergüenzas

Cacadrilo

Culturilla



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El puterío en la Historia


FAUNA ROMANA

En la antigua ciudad de Roma las mujeres de vida alegre eran clasificadas en distintas categorías: las delicatae, damas mantenidas por los ricos; las famosae, hijas y esposas de gente adinerada que se entregaba al sexo por puro placer; las dorae, prostitutas que iban siempre desnudas; las lupae, que ejercían el oficio bajo los arcos y puentes; las noctilidae, mujeres que salían sólo por la noche; las copae, que trabajaban en tabernas y posadas; y otras muchas.


ADULTERIO EN LLAMAS

Entre los pueblos germanos, el adulterio estaba penado con la quema de la mujer. El amante era ahorcado sobre sus cenizas.


LA OTRA MANERA DE PASAR EL CEPILLO

Las sacerdotisas hindúes mantenían relaciones sexuales con los creyentes a cambio de dinero, para contribuir al mantenimiento del templo.


TO PA MÍ

El emir Abb-el-Rahmann de Córdoba, que accedió al trono en el año 882, sólo hacía el amor con mujeres vírgenes y nunca repetía el acto sexual con la misma mujer.


LOS EXCESOS SE PAGAN MUY CAROS

En el siglo XVII, algunos médicos sostenían que a los promiscuos se les ponía la nariz roja, padecían gota crónica, alopecia y, a los más viciosos, hasta les salía chepa.


LAMETONES POR LO BAJO EN LAS ALTAS ESFERAS

La emperatriz china Wu Hu, de la dinastía T-ang, exigía a todos los dignatarios gubernamentales, incluso a los embajadores extranjeros, que le rindieran honores practicándole el cunnilingus, esto es, el sexo oral. Pinturas antiguas la representan con las faldas levantadas, mientras que un personaje arrodillado le "rinde homenaje".


ÓRGANO QUE NO SE UTILIZA, SE SECA

El útero de las mujeres que no practican asiduamente el acto sexual se deseca y cierra herméticamente, lo que atormenta a todo su cuerpo, según Hipócrates.


AHORA NO ES MOMENTO DE TENER HIJOS

Las mujeres Karo-batak, de Sumatra, se introducen en la vagina una bola de opio como método anticonceptivo.


LA CULPA ES DEL CICLO

Plinio aseguraba que la presencia de una mujer con el periodo provocaba que las semillas se esterilizaran, el vino se picara y las abejas dejaran de hacer miel y murieran.


SUEGRAS, MENUDAS PUTAS

Las madres de la tribu pondos de Sudáfrica están deseosas de que sus hijos se casen con tantas mujeres como les sea posible, ya que las recién casadas pasan a ser auténticas esclavas de la suegra.


SENTENCIA JUSTA

El 13 de abril de 1550 cerca de la ciudad francesa de Poitiers, Jean Guitton fue quemado en la hoguera junto a su vaca lechera, con la que había mantenido relaciones sexuales.


VIRGINIDAD PELIGROSA

Durante algún tiempo la virginidad de la mujer estaba mal vista y se consideraba incluso peligrosa para la salud del marido. Por este motivo, en algunas partes de Oriente, los hombres ricos preferían desflorar a la novia con una barra de hierro o dejar ese trabajo sucio para un esclavo. (¡Quién fuera esclavo!)


HORADAR EN LO MÁS ÍNTIMO

El médico Nicolás Venette (1622-1698) sostenía que la mujer puede autofecundarse si se le perfora el clítoris. Afortunadamente, nunca intentó comprobarlo.


CASANOVA Y LA BOLA DE ORO

Para no dejar embarazadas a las damas que caían en sus brazos, Casanova utilizó un curioso anticonceptivo: una canica de oro de 60 gramos que introducía en la vagina de aquéllas.

Nacido en Venecia en 1725, hijo de comediantes, la curiosidad rige la vida de este conquistador inigualable que con 16 años perdía la virginidad en un "ménage à trois" con Nannette y Marton, dos hermanas huérfanas. Pero más allá del anecdotario genial de este legendario personaje, para quienes se han leído las miles de páginas que tiene su 'Histoire de ma vie', sus memorias, casi da igual cuántas fueran sus conquistas. A este respecto, comenta con enorme acierto el escritor Agustín Sánchez, que los hay que incluso se han atrevido, con paciencia y falso rigor, a ir anotando los amoríos de sus páginas para dictar un veredicto fiable, como si ese adjetivo pudiera tener relevancia al hablar de este sincero impostor. Unos dicen que ciento veinticinco, otros que ciento dieciséis. Algunos incluso van más lejos. Qué importancia tiene, fueron muchas. Muchísimas. Y si hemos de creerle, y se le cree, a todas complació, y de ninguna de ellas hizo una histérica, lo que tiene mucho mérito; su sentido común se lo prohibía. Resulta irrelevante que ninguna pudiera retenerlo. Casanova fue un inconstante, un cínico, un vividor realista demasiado consciente que hizo carrera del arte de la seducción. Engañó a las mujeres y se dejó engañar por ellas como una fatalidad inevitable o una ley vital con la que es ridículo enemistarse. "Por lo que toca a las mujeres, se trata de engaños recíprocos que no entran en la cuenta, porque cuando el amor se mete por medio, es cosa común que los unos se engañen a los otros". Así es toda su vida, un puro juego, todo peripecia, un ventarrón de atrevimiento que supo hacer la burla de toda una época. Según él mismo, no hizo otra cosa siempre que dejarse llevar por el viento que soplaba, lo que le acarreó tremendos éxitos y rotundos fracasos y es ahí donde radica la libertad engolfada de Giacomo Girolamo Casanova, en su independencia de método.

Para los amantes de las anécdotas curiosas decir por ejemplo -en riguroso y sencillo desorden, como su vida- que gustaba de las ostras y abusaba de ellas; que se inventó la lotería nacional de Francia (vigente desde 1762 hasta 1836); que de pequeño le bastó un mes de tiempo para conseguir aprender a leer; que por una famosa estafa en 1755 dio con sus huesos en la temible e inexpugnable prisión de los Plomos (o Piombi), condenado por los tribunales de la inquisición veneciana, siendo el primero y probablemente único en escapar de aquellas fétidas mazmorras en una audaz fuga acompañado de un monje que conocería allí mismo; que en España también acabó en presidio por un affaire con la esposa de un Capitán General del ejército y que por poco hace valer ante el rey Carlos III un proyecto suyo para repoblar Sierra Morena con católicos colonos suizos y alemanes; que fue amigo de Voltaire -aunque su relación no prosperó por diferencias de pensamiento político- y de Mozart, a quien recomendaba viajar para no ser un pobre hombre; que prometió un hijo a Madame D'Urfé -una mujer que sobrepasaba los 70 años y que profundamente enamorada de él, le sufragó con su dinero multitud de viajes-; que a pesar de su espíritu pacífico se batió en duelo y mató en Polonia al conde Branicki; que Federico II el Grande de Prusia le ofreció parte del mando de su ejército; o que varios años después de su aventura en los Plomos tuvo el ingenio y el cinismo de ser Angelo Pratolini, autor de unas denuncias y confidencias a los tribunales de la Inquisición de la Serenísima República de Venecia, donde elogiaba la buena vida que hacían los presos en aquella prisión de "habitaciones ventiladas".


Casanova vivió sólo para cultivar el goce de sus sentidos. (En algún rincón de sus memorias nos cuenta cómo en uno de
sus escarceos amorosos conoce en Nápoles a Leonilda, una muchacha de 17 años que quería casarse con él y que le presentó a su madre, dama a la que nada más ver reconoce como una de sus antiguas conquistas y quien le confiesa que Leonilda es hija suya. -Aquella noche, cómo no, disfrutarían los tres de grandes momentos de placer compartido-.) Fue un vitalista estoico y un sufrido epicúreo. Las contradicciones le vienen bien a su retrato, insiste A. Sánchez. Su vida fue una impostura, un continuo parecer, el fullero juego de un tahúr con un as siempre en la manga. No escatimó medios para estafar a los poderosos y a los necios, a los ricos y a los ambiciosos. Él mismo nos lo confiesa sin tapujos: "he vaciado el bolsillo de mis amigos para atender a mis caprichos, porque estos amigos tenían proyectos quiméricos y, al hacerles confiar en el éxito, esperaba curarles de ellos desengañándolos. Yo les engañaba para volverlos prudentes, y no me creía culpable, porque nunca actuaba por avaricia. Empleaba en pagar mis placeres las sumas destinadas a conseguir posesiones que la naturaleza hace imposibles. Me sentiría culpable si hoy fuera rico; pero no tengo nada, todo lo he tirado, y esto me consuela y me justifica. Era dinero destinado a locuras: no he cambiado, pues, su destino al utilizarlo para las mías". He aquí una magistral lección de vida práctica, de saber vivir y saber estar sin descomponer el gesto.

Sus andanzas y aventuras recorren toda Europa, estuvo en todas las cortes, se codeó con los enciclopedistas, se hizo adorar por mujeres de toda condición, desde la noble condesa que lo requería en su habitación tras una partida de naipes a una prostituta de los bajos fondos londinenses. Fue un amante tumultuoso; en Turquía y Corfú vivió una vida digna de 'Las mil y una noches', fue secretario del cardenal Acquaviva, religioso y militar, un gamberro en Venecia y un caballero en París, practicó la cábala, divagó como filósofo, destacó siendo violinista -aunque se cansó pronto de este oficio considerándolo indigno-, matemático, poeta, astrónomo, químico, geólogo; regentó un casino, desenmascaró al conde de Saint-Germain, gran impostor, tuvo varios hijos naturales y amistad con dos Papas, se dejó amar cuanto quiso y amó cuanto le dejaron, que no fue poco, y pasó sus últimos días en la biblioteca del conde Waldstein, en un castillo del Dux, en la perdida Bohemia, aquejado de la próstata y gotoso pero rodeado de todo tipo de lujo y comodidades, donde escribiría sus prodigiosas memorias, uno de los mayores monumentos literarios que ha concebido la mente de un hombre y que, aun no siendo completas, ocupan tres mil setecientos folios. (No en vano les dedicó trece horas diarias.) Un manuscrito de letra menuda que desde su muerte, el 4 de junio de 1798, pasó por manos de familiares y editores y que en 1822 aparece publicado en alemán, tras haber sufrido dolosas modificaciones en su traducción para adaptarlo al germánico sentido del pudor de entonces.


VIVIR PARA PROCREAR

Al rey Ismail de Marruecos, que vivió en el siglo XVIII, se le atribuyen 1.056 hijos.


CUESTIÓN DE SOBRANTE

En el siglo XVII, algunos doctores sostenían que los penes muy cortos se debían a que la madre naturaleza tomaba de este órgano el material que faltaba para completar otras partes del cuerpo. Por el contrario, los largos eran producto del tejido sobrante.


OBLIGADAS A ENGAÑAR AL ESPOSO

La tradición del pueblo nayar, del sur de la India, obliga a las mujeres casadas a recibir la visita de amantes. La mayoría de los hijos son fruto de estas relaciones.


TAPAR LAS VERGÜENZAS

Antiguamente, las prostitutas turcas se desnudaban completamente ante el cliente, pero se tapaban la cara en señal de pudor.


CACADRILO

Las mujeres egipcias introducían en su vagina bolitas de excremento de cocodrilo para no quedarse embarazadas.


CULTURILLA

La palabra 'fornicar' deriva del latín 'fornice', que significa curvatura inferior de un arco, ya que bajo las bóvedas de los puentes y callejones era donde se podían alquilar los servicios de algunas prostitutas romanas. Por su parte, el verbo 'follar', que en su origen significó jugar o recrearse, para pasar después a referirse al acto sexual, viene de la palabra latina 'follicare' (soplar) proveniente a su vez de 'follis' (fuelle). Follicare ha dado al español otras palabras como folgar, holgar y huelga.

Para saber más, visita: Frases hechas


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