| Esta
expresión madrileña se aplica al que está beodo o con unas copas de más. También
se emplea para designar a la persona que vacila entre dos cosas u opiniones, o
adopta una actitud ecléctica que no es ni lo uno ni lo otro.
Pinto y
Valdemoro son dos pueblos de las afueras de Madrid, cuyos términos municipales
están separados por un arroyo. Los lugareños cuentan que en Pinto había un
hombre aficionado a la bebida y con poca sesera que solía ir por las tardes con
unos amigos a las afueras del pueblo. Cuando llegaban al arroyo que separa ambos
términos, el borrachín se divertía saltándolo, canturreando a cada salto "¡Ahora
estoy en Pinto. Ahora estoy en Valdemoro!". En uno de los brincos, tropezó, cayó
al fondo del riachuelo y exclamó: "¡Ahora estoy entre Pinto y
Valdemoro!".
No
obstante, algunos expertos opinan que éste no es el origen de la expresión.
Según éstos, Valdemoro es una villa de origen árabe y corte musulmana que en el
año 1083 fue conquistada por Alfonso VI. Pinto también fue edificada
probablemente por los árabes, aunque pronto cayó tomada por los cristianos.
Posiblemente, de esta convivencia entre musulmanes y cristianos, cuya única
frontera entre ambas poblaciones era el riachuelo, procede el dicho proverbial
estar entre Pinto y Valdemoro. |