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SER MÁS FEO QUE PICIO




Para ponderar la fealdad de alguien se dice que es más feo que Picio, supuesto personaje a quien de feo que era, le dieron la unción con caña, por lo asustado que estaba el párroco.

El autor José María Sbarbi asegura haber hablado con personas que conocieron a Picio, un zapatero de principios del siglo XX que vivió en el pueblo granadino de Alhendín, en España.

Se dice que este hombre fue condenado a muerte, pero que hallándose en capilla recibió el indulto. La impresión de la noticia le produjo la pérdida total del pelo (cejas y pestañas incluidas), aparte de una serie de increíbles deformaciones en el rostro que le hicieron pasar a la leyenda española como símbolo de la fealdad física.

Cuentan de él que emigró a otra localidad, pero como nunca entraba en la iglesia por no verse obligado a quitarse el pañuelo que usaba para cubrirse la calva y parte de la cara, sus nuevos vecinos acabaron expulsándole regresando a su lugar de origen, donde al poco tiempo murió.

(De Andalucía procede también la comparación popular más feo que el sargento de Utrera del que se cuenta que tan horrible era, que la nodriza, por no verle la cara, le daba la papilla por el culo. También se dice que reventó de feo y que era incluso capaz de asustar al propio miedo. Realmente no se sabe a ciencia cierta quién fue -si fue-, aunque algunos estudiosos creen que alude a un tal Miguel de Silva, conocido como el sargento de Utrera, que vivió en el siglo XVI y del que se afirma que era tan extraordinariamente feo que el duque de Alcalá lo hizo retratar para mostrarlo allá por donde iba como cosa digna de ver.

Otro de los prototipos de fealdad suele ser Carracuca, es más feo que Carracuca, aunque en algunas regiones hacen de este ignorado personaje -producto del imaginario popular español (al menos no hay constancia histórica de su existencia)- arquetipo de la longevidad diciendo que es más viejo que Carracuca, el hambre o el miedo: Tiene más hambre (o miedo) que Carracuca; por lo que queda claro que se usa en expresiones comparativas informales que ponderan el alto grado en que es aplicable a alguien una calificación despectiva. -Incluso cuando se dice, por ejemplo, más listo que Carracuca, se cita cuando la agudeza va envuelta en picardía (habilidad en la que hay cierta malicia).-

En nuestra literatura castellana lo ha utilizado el premio Nóbel Camilo José Cela en su libro 'Viaje andaluz' -página 185-: "El vagabundo, con más hambre que Carracuca, se zampó el pollo sin dejar más que los huesos".)



La fila de los mancos


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