| Los caballeros de la Edad
Media, cuando se sentían mortalmente heridos, tomaban un puñado de tierra y lo
mordían, como beso postrero de respeto y despedida a la madre Tierra, que los
había sustentado y que ahora iba a recibirles en su seno.
Este ritual dio lugar
a la expresión morder el polvo, que equivale a humillarse, a darse por
vencido.
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