| El dicho tiene origen en la
jerga de germanías, es decir, el habla española propia del hampa de los siglos
XVI y XVII. En esta jerga, los rufianes y ladrones llamaban 'moco' al trozo de
cadena que quedaba después de robar el reloj de bolsillo de la víctima, que era
conocido como 'pavo'. Así, cuando éste iba a sacar su reloj para ver la hora, se
encontraba entre sus dedos aquella especie de moquillo, bailando fláccido en el
interior del bolsillo. La frase no ser moco de pavo se usa hoy para dar a
entender a alguien que el valor y estimación de una cosa es más importante que
lo que él considera. |