| Cuando
alguien se inmiscuye en asuntos que ni le van ni le vienen, se le suele advertir
que no se meta en camisa de once varas.
Parece ser
que el origen de la expresión está en la ceremonia popular que se hacía en la
Edad Media para adoptar a uno como hijo. El rito consistía en que el padre
adoptante metía al adoptado por la manga, muy holgada, de una camisa, y lo
sacaba por el cuello, en
una representación del parto, dándole después un beso en la frente
como prueba de aceptación. A veces sucedía que
estas adopciones no salían nada bien y, por lo tanto, se recomendaba al que
trataba que lo adoptasen que no se metiera en camisas de once varas, es decir,
que no se dejase adoptar por otro.
Son
numerosos los refranes que aluden a esta
costumbre: "Hijo ajeno, mételo
por la manga y salirse ha por el seno",
"Éntrale por la manga y salirse
os ha por el cabezón",... En este caso, once es un número indefinido,
que significa "muchas", para dar a entender que se trata de una camisa muy
larga. (La
vara era una medida de longitud que se usaba
en distintas regiones españolas con
valores diferentes, que oscilaban entre los
768 y los 912 mm, una idea de las desmesuradas
medidas de la camisa en cuestión.)
|