| El origen
del dicho, que equivale a decir que alguien no ha podido conseguir lo que
esperaba o se prometía, está poco claro. Para algunos autores, pudo surgir del
hecho de que, debido al mal estado de la mar, los barcos no podían atracar en la
playa valenciana para desembarcar a los pasajeros, y éstos tenían que pasar la
noche en alta mar, quedando a la luna de Valencia. Otros suponen que lo de la
luna es por el nombre que los valencianos daban a su playa, en razón a su forma
semicircular.
Hay
folcloristas que suponen que la frase en cuestión se decía porque a ciertas
horas se cerraban las puertas de Valencia, y los que llegaban a destiempo tenían
que pasar la noche en un banco con forma de media luna o herradura que había a
pie de la muralla.
Sin embargo, para José María Iribarren, autor del libro
'El porqué de los
dichos', el
origen de la expresión es mucho más sencillo. 'Dejar a la luna' es lo mismo que
'dejar en blanco'; es decir, dejar a uno sin lo que pretendía o esperaba. Lo de
Valencia fue añadido más tarde a la primitiva frase 'dejar a la
luna'.
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