| Antiguamente, el laurel era un árbol consagrado al dios Apolo y a los
poetas, así como a los emperadores y generales victoriosos. A todos estos se les
coronaba con guirnaldas confeccionadas con hojas de laurel. Durante el medievo,
los doctores, los poetas y los artistas recibían una aureola adornada con bayas
de este árbol culinario como símbolo de su rango. La corona fue conocida como
'baccae lauri', de donde viene la palabra 'bachillerato'. Figuradamente, coronarse con laureles significaba la gloria y el éxito
alcanzados por méritos propios. Pero si, después de conseguido el triunfo, la
persona deja de trabajar o esforzarse, es decir, se descuida
o abandona en la actividad emprendida confiando
en los éxitos que ha logrado, se dice que se ha dormido en los
laureles. |