| Ser la
carabina de Ambrosio significa no servir para nada. ¿Pero quién fue el tal
Ambrosio del dicho proverbial? No se sabe. Una leyenda
poco fiable dice que Ambrosio era un mísero labriego que vivió a principios del
siglo XIX. Debido a que las faenas agrícolas no le marchaban bien, el hombre
decidió cambiar los aperos de labranza por una carabina y echarse al monte. En
su nuevo oficio de bandolero y salteador de caminos tampoco consiguió fortuna.
Ambrosio era un hombre menguado de carácter y tan bonachón que a cuantos
caminantes detenía lo tomaban a broma. El pobre caco echaba la culpa de sus
desdenes a la carabina que portaba, ya que no infundía respeto. |