| Este modo adverbial se
emplea cuando a alguien se le quiere hacer saber que está actuando sin examinar
bien las cosas o que no tiene razón cierta de lo que hace.
Vicente de la Fuente en
su libro 'Averiguador universal' (1880) dice lo siguiente acerca de
al buen tuntún: "Yo he oído a personas muy leídas y escribidas (como dice el vulgo)
pronunciar esa frase, diciendo: "ad bultum tuum". Recuerdo haberlo oído así a un
padre grave, y en Dios y en mi ánima tengo para mí que se acordaba del salmo 44,
y lo del vultum tuum deprecabuntur...". De la
Fuente cree que "la frase tuvo por origen el decir a bulto, locución
adverbial que ya trae el
diccionario", explicándolo por las palabras equivalentes: por mayor, sin examinar
bien las cosas, con descuido, a la buena de Dios.
En 1833,
cuando los progresistas se empeñaron a fondo en la quema de conventos y el
asesinato de frailes, cantaban así quienes veían el horrendo espectáculo: "Al
tun-tum, al tun-tum, paliza, paliza. Al tun-tum, al tun-tum, sablazo, sablazo.
Al tun-tum, al tun-tum, mueran curas y frailes. Al tun-tum, al tun-tum, que
defiendan a Carlos". |