| Perdido ando, señora, entre la gente sin vos, sin mí, sin
ser, sin Dios, sin vida: sin vos porque de mí
no sois servida, sin mí porque con vos
no estoy presente;
sin ser
porque del ser estando ausente no hay cosa que del
ser no me despida; sin Dios porque mi
alma a Dios olvida por contemplar en vos
continuamente;
sin vida
porque ausente de su alma nadie vive, y si ya
no estoy difunto es en fe de esperar
vuestra venida.
¡Oh bellos
ojos, luz preciosa y alma, volved a mirarme,
volveréisme al punto a vos, a mí, a mi
ser, mi dios, mi vida!
Bernardo de Balbuena
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