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Besas como si fueras a comerme. Besas besos de mar, a
dentelladas. Las manos en mis
sienes y abismadas nuestras miradas. Yo,
sin lucha, inerme
me declaro
vencido, si vencerme es ver en ti mis
manos maniatadas. Besas besos de Dios.
A bocanadas bebes mi vida.
Sorbes. Sin dolerme,
tiras de mi
raíz, subes mi muerte a flor de labio. Y
luego, mimadora, la brizas y la rozas
con tu beso.
Oh Dios, oh
Dios, oh Dios, si para verte bastara un beso, un
beso que se llora después, porque, ¡oh,
por qué!, no basta eso.
Blas de Otero
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