| No quiero que te
vayas, dolor, última
forma de amar. Me estoy
sintiendo vivir cuando me
dueles no en ti, ni aquí,
más lejos: en la tierra, en el
año de donde vienes
tú, en el amor con
ella y todo lo que
fue. En esa
realidad hundida que se
niega a sí misma y se
empeña en que nunca ha
existido, que sólo fue un
pretexto mío para
vivir. Si tú no me
quedaras, dolor,
irrefutable, yo me lo
creería; pero me quedas
tú. Tu verdad me
asegura que nada fue
mentira. Y mientras yo te
sienta, tú me serás,
dolor, la prueba de otra
vida en que no me
dolías. La gran prueba, a lo
lejos, de que existió, que
existe, de que me quiso,
sí, de que aún la estoy
queriendo.
Pedro Salinas
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