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Berry
Pomeroy, un castillo en South Devon, Inglaterra,
que se remonta a la época de los
Tudor, está ahora en ruinas, pero
se dice que aún alberga muchos fantasmas.
Entre ellos está el de una hermosa
joven que fue condenada por su propia maldad.
Se
llamaba Margaret, y era la hija de uno de
los primeros barones de Pomeroy. Concibió
un hijo de su padre y cuando nació
el niño lo estranguló. Después
de muerta, se cuenta que su fantasma se
apareció para presagiar las muertes
de los Pomeroy y sus servidores.
Entre
las muchas personas que afirmaron haberla
visto se cuenta sir Walter Farquhar, un
eminente médico de finales del siglo
XVIII. Mientras se encontraba en Berry Pomeroy,
asistiendo a la mujer del mayordomo del
castillo, que se encontraba enferma, sir
Walter vio a una joven que retorcía
las manos en clara señal de congoja.
Subió la escalera, se detuvo unos
instantes y se volvió hacia el doctor.
Este pudo verla claramente gracias a la
luz que se filtraba por una ventana antes
de que desapareciera entrando en una habitación.
Al
día siguiente, sir Walter preguntó
al mayordomo quién era la hermosa
visitante. Para su sorpresa el mayordomo
afirmó que esa visita significaba
que su esposa iba a morir. Le contó
que Margaret había matado a su hijo
en una habitación que daba a la escalera
y que su fantasma había presagiado
muertes de habitantes del castillo, entre
ellas la de su propio hijo. El médico
tranquilizó al mayordomo diciéndole
que su mujer no estaba grave, sino que,
en realidad, la había encontrado
mucho mejor. Sin embargo, el mayordomo no
acabó de creerle, y su esposa murió
ese mismo día a media mañana.
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