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Los
sucesos y curiosidades más increíbles
e impactantes que se han venido produciendo a través
del tiempo dentro del mundo literario-cultural... |
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YUKIO MISHIMA
A este
escritor y dramaturgo japonés (su verdadero nombre era
Kimitake Hiraoka)
le encantaba tanto exhibirse que durante toda su existencia fue buscando la
instantánea inmortal. Al menos esto se podría deducir de algunas de las fotografías
que se dejó hacer o se hizo a lo largo de los años. En una de las
mismas aparece con
mirada extraviada y una rosa blanca entre los dientes, en otra con una cinta en el
pelo y una espada de samurái. Según cuentan de él le importaba tanto la imagen que
dejaría para la
posteridad que en las fotos grupales en que aparecía acompañado de hombres más
corpulentos, se las ingeniaba de tal modo que era él quien parecía descomunal.
A uno se le escapa una sonrisa al imaginarse a este buen hombre sacando pecho y buscando el
escalón más alto sólo para quedar por encima de los otros. Pero el momento culminante de su
colección de extravagancias lo alcanzó el mismo día de su muerte, el 25 de
noviembre de 1970. Aquel mismo día había entregado a su editor su última obra,
el libro final de su tetralogía
'El
mar de la fertilidad'.
Tenía entonces cuarenta y cinco años, y tuvo la feliz idea de secuestrar en la
base militar de Ichigaya, en Tokio, al general Mashita, con el que tenía cita
aquella mañana para mostrarle una valiosa espada de samurái, según parece una
verdadera joya antigua. Llegó acompañado de cuatro hombres de su
organización, una sociedad paramilitar de nombre Tatenokai y ya entonces tenía
previsto montar un verdadero espectáculo circense con su propio cuerpo: harakiri
y decapitación. Los hechos ocurrieron de la siguiente manera... Con un manifiesto preparado y pancartas, Mishima salió al balcón del
despacho del general para dirigirse a los soldados reunidos en
el patio de abajo. Su discurso pretendía inspirarlos para que se
alzaran, dieran un golpe de estado y devolvieran al Emperador a su legítimo lugar. Sólo consiguió molestarlos y que le abuchearan y se mofaran de él. Como no
fue capaz de hacerse oír, acabó con el discurso tras unos pocos minutos.
Entró en el despacho de nuevo, se
arrodilló y se rebanó el estómago. Aún vivo, uno de sus hombres, su preferido,
tenía orden de cortarle la cabeza con la famosa espada. A éste le pudo el mal
pulso (o quizá el amor, puesto que se rumoreaba que había sido amante de Mishima)
y falló el golpe tres veces, rajándole los hombros, la espalda y el
cuello, pero no del todo, hasta que se apoderó del arma otro de sus hombres,
menos inepto, y le cortó la cabeza de un tajo, haciendo luego lo propio con el
favorito, tal y como estaba acordado. Y es que Mishima preparó su suicidio meticulosamente durante al menos un año. Sabía
perfectamente que su intento de golpe jamás podría haber tenido éxito y su biógrafo, traductor, y antiguo amigo John Nathan sugiere que fue tan
sólo un pretexto para el suicidio ritual con el que tanto había soñado. (Mishima se aseguró incluso
de que sus asuntos estuvieran en orden y tuvo la previsión de dejar dinero para la defensa en el juicio de los otros tres miembros de su
organización que le acompañaron y no murieron.)
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EL
PAÍS DE O-Z
El autor de 'El maravilloso Mago de Oz', Lyman Frank Baum, se inspiró para poner el nombre al país de Oz en nada menos que ¡el cajón de un archivador! cuya etiqueta de
ordenación alfabética indicaba "O-Z". Y aunque sus descendientes han comentado en alguna ocasión otros orígenes, lo cierto es que el propio Baum dijo una vez:
"tengo un pequeño archivador en mi escritorio, justo enfrente de mí, estaba pensando sobre el título (...) y vi que el primer cajón estaba etiquetado "A-G", el
segundo "H-N" y el último "O-Z", y así surgió". |
SHERLOCK HOLMES
Popularmente se atribuye a Sherlock Holmes, el famoso detective creado
por Arthur Conan Doyle, una frase que perfectamente podría haber servido para
caracterizar al personaje, pero que es una pura invención popular que lo más
seguro es que nunca se le pasara por la cabeza al autor, o al menos jamás llegó
a plasmarla sobre el papel. En ninguna de las cuatro novelas, ni en ninguno de los cincuenta
y seis relatos
protagonizados por Sherlock Holmes, éste pronuncia aquello de "¡Elemental!, querido Watson". En ninguna. Sólo en un relato
titulado 'El
Perverso' hay un
comentario similar. Tras una de sus habituales y sorprendentes deducciones que
dejan totalmente fascinado al doctor Watson, éste felicita a su amigo y
compañero de aventuras con un escueto "¡Excelente!", y Holmes, con su habitual flema y satisfacción le
responde con un preciso "¡Elemental!". (Por cierto que la pipa Meerschaum, propia de la iconografía de Holmes, no apareció hasta que fue utilizada en una dramatización de teatro de uno de los relatos en la década de 1920;
y el sombrero de cazador de gamos característico del detective nunca se menciona en la obra de Doyle: es simplemente
un añadido del ilustrador de 'The Strand Magazine Sidney Paget' que, además, utilizó a su propio
hermano como modelo para representar el aspecto de Sherlock
Holmes.)
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SABÍAIS...
(Nota: el
texto que sigue está "correctamente escrito".) ... que sgeun un etsduio de una
uivenrsdiad ignlsea, no ipmotra el odren en el que las ltears etsan ersciats, la
uicna csoa ipormtnate es que la pmrirea y la utlima ltera esten ecsritas en la
psiocion cocrrtea. El rsteo peuden estar ttaolmntee mal y aun pordas lerelo sin
pobrleams. Etso es pquore no lemeos cada ltera por si msima preo la paalbra es
un tdoo. (Nota 2: sobre
el papel se observa este detalle mejor que sobre la pantalla del ordenador; es
totalmente cierto, ¡increíble!).
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ERROR BÍBLICO
Aunque
'La Biblia' es uno de los libros, o conjunto de
libros, más bellamente literarios que jamás se hayan escrito, ha habido célebres
errores de traducción que le han valido imágenes impagables que perfeccionan y
enriquecen aún más algunos de sus textos. Es el caso de la célebre cita en la
que se afirma que es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que
un rico entre en el reino de los cielos. El texto original del que parte este
error estaba en griego y fue traducido al latín de modo erróneo. En el original
griego no había ningún camello en la frase, sino una cuerda, cable o maroma, en
griego 'kámilos', pero el traductor confundió la grafía, entendiendo 'kámelos',
camello o rebaño de camellos, de donde el error de la traducción latina que nos
ha llegado.
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ANATOLE FRANCE
Después de
publicar 'Los dioses
tienen sed', Anatole
France fue visitado en 1912 en su casa por una periodista que quería hacerle un
reportaje. Como ya era un poco tarde, France invitó a la periodista a quedarse
en su casa esa noche y, antes de irse a sus aposentos, él le preguntó:
"¿Qué desayuna
usted?". A lo que ella
respondió: "Tomaré
exactamente lo que usted acostumbra tomar, para familiarizarme así con sus
formas de vida". Entonces France dijo a su ama de
llaves: "Mañana por la
mañana, dos cucharadas de aceite de ricino para la señorita y, para mí, otras
dos, como siempre."
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EL ÚLTIMO CUENTO
CORTO
En un
Congreso Internacional de Obituaristas, se trató el arte de la necrológica. Los
debates se centraron en si se han de suavizar los rasgos negativos de los
difuntos (o no) y sobre cómo introducir algo de ironía en sus escritos, como
sucede en los epitafios de algunas lápidas (por ejemplo, en la de Pietro de
Aretino, que se puede leer: habló mal de todos, excepto de Dios, de lo que se excusaba diciendo, "no
le conozco".) El encuentro
fue organizado por la 'Asociación Internacional de Escritores de Necrológicas
Vivos y Sanos'. La anfitriona, Carolyn Gilbert, era acusada por sus colegas de
organizar estos congresos con el fin de asegurarse una necrológica laudatoria e
impecable en los mejores periódicos del mundo. Y es que, según ella, la necrológica
"es un género de no
ficción. El último cuento corto."
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LA
DURMIENTE NO TAN BELLA
Escrita por el italiano Giambattista Basile en 1636, en la versión original de 'La bella durmiente' hay una violación y un intento de canibalismo. |
NOSTRADAMUS
Michel
de Nostre-Dame, el conocido médico y astrólogo francés Nostradamus, publicó en
1555 un libro titulado 'Centurias Astrológicas', un libro de profecías que
abarca toda la historia de la humanidad desde mediados del siglo XVI hasta el
fin del mundo, que según él no ocurrirá hasta el año 3797, por lo que podemos
estar tranquilos. (También colaboró con la aristocracia francesa, elaborando horóscopos para la reina Catalina de Médicis, prediciendo la sorprendente muerte del rey Enrique II y, finalmente, siendo asignado como médico de la corte real por Carlos IX.)
Para evitar la censura de la Iglesia y los peligros de la
Inquisición redactó su libro en cuartetas en las que de manera deliberada
conviven anagramas, símbolos, fechas ordenadas confusamente y una curiosa mezcla
de lenguas que ha originado una variada serie de interpretaciones normalmente a
posteriori. Entre los muchos aciertos que los estudiosos del libro han
encontrado se encuentra el fin de la monarquía en Francia con la Revolución
Francesa, la llegada, encumbramiento y caída de Napoleón (para él, el primer
anticristo), los logros médicos de Pasteur, al que incluso nombra, y la venida
terrible del segundo anticristo, un tal Hister, probablemente Hitler.
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Nostradamus también predijo su muerte y hay una curiosa anécdota alrededor de
ella que goza de un sofisticadísimo sentido del humor: sobrevino tal y como él
auguró en 1566, pero antes de morir ordenó que grabaran una fecha en una lámina
de metal que colocaron junto a él en su ataúd. Pasaron los años, y en 1700 a
alguien se le ocurrió exhumar el cadáver para trasladarlo a un lugar donde
pudiera ser visitado con mayor solemnidad. Y cuando procedieron a abrir el féretro
hallaron junto a su esqueleto la lámina de metal donde aún se podía leer aquel
1700 que "les guiñaba el ojo". -Aquí descansan los restos mortales del ilustrísimo Michel Nostradamus, el único hombre digno, a juicio de todos los mortales, de escribir con pluma casi divina, bajo la influencia de los astros, el futuro del mundo.
(Así reza su epitafio.)-
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PACTO
DE CABALLEROS
En vísperas de exámenes se presentó en casa del
escritor y filósofo español
don Miguel de Unamuno uno de sus alumnos de griego, quien le explicó: "Vengo a pedirle un gran favor,
don Miguel. Mañana me examinaré y no sé una palabra. Pero es que viene mi padre a Salamanca exclusivamente para presenciar mis exámenes porque el pobre cree que ya
soy todo un helenista. Me duele defraudarlo, y por eso me atrevo a suplicarle que me pregunte usted una lección convenida, que yo me aprenderé esta noche lo mejor que pueda. Después usted me hace otras preguntas, yo no las contesto, y usted me suspende. Pero mi padre se irá muy
satisfecho". |
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Le hizo tal
gracia a Unamuno tan insolente petición que convino con
el estudiante en preguntarle la lección número
diecisiete. Al día siguiente, en plena solemnidad
del importante acto salmantino, ordenó el gran catedrático: "Caballero,
explíqueme usted la lección diecisiete,
por favor". Pero para su mayúscula sorpresa, el alumno
respondió: "No la sé". Estupefacto,
a la par que intrigado, le susurró Unamuno: "¿Acaso
no era la lección diecisiete?". A lo que el examinado
replicó en voz baja: "Sí, pero es que no ha venido mi padre". |
| JUAN CARLOS
ONETTI
Este
autor uruguayo pasó los últimos quince años de su vida metido en la cama, sin otra razón
para ello que su propio deseo de vivir así. Ni enfermedad, ni parálisis, ni tara,
ni gaitas.
Por capricho, por deseo, porque le dio la real gana. Leyó y escribió en la cama,
literalmente "tumbao", además de fumar y beber güisqui. ¿Ejemplo a seguir? Soñar
sólo vidas improbables, imaginar mujeres atolondradas y estupendas, ligeramente
imposibles, quizá inquietantes. Poder comer todos los días, soñar despierto, no
andar desnudo, fumar, beber y leer un libro sin prisas bastan para ser feliz.
Eso es ser libre, ser irresponsable ante los demás, máxima independencia que
puede alcanzar un hombre. No negociar posturas, ni ideologías ni quereres,
conquistar sin esfuerzo una auténtica soledad. Y despreciar la disciplina, la
filantropía y el trabajo. No hay que pensar demasiado para ver que estos tres
conceptos son despreciables. Sólo esto basta para que el personaje Onetti
resulte simpático. En 1930 se casó con su prima, María Amalia Onetti, que le daría un hijo antes de separarse en 1933. Un año más tarde vuelve a contraer nuevas
nupcias, ahora con María Julia Onetti, su otra prima. No
sería su último enlace. En 1945 torna
a casarse con una compañera de trabajo en la agencia Reuter, Elizabeth María Pekelharing, unión de
la que saldría su hija. En el año 1950 publica 'La vida breve', novela fundacional de Santa María, eje de sus novelas. A finales de 1955, contrajo matrimonio por cuarta vez con la joven argentina de ascendencia alemana, Dorothea Muhr (Dolly). En 1975 se traslada a Madrid,
España, invitado por el Instituto de Cultura Hispánica de esta
ciudad donde fija su residencia; y en 1980 recibe el Premio Cervantes,
mismo año que fue propuesto por el Pen Club Latinoamericano como postulante al Premio Nobel de Literatura.
El año 1985 es invitado a Uruguay tras el regreso de la democracia, ante lo cual el escritor agradece la invitación pero decide permanecer en
su querido Madrid. En 1993 publicaría la que fue su última novela, 'Cuando ya no importe', considerada una especie de testamento literario. La tarde del 30 de mayo de 1994, J.C.
Onetti moría en una clínica de la
capital española... 'El infierno tan
temido',
'Bienvenido
Bob',
'Tan triste
como ella',
'Juntacadáveres'... Y mucho más. (Hay que leerlo.)
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LIBRO
VACÍO
Existen numerosos ejemplos a lo largo de la Historia de libros publicados con todas sus páginas en un blanco impoluto. Entre ellos, vale la pena mencionar 'Los ensayos sobre el silencio', de Elbert Hubbard y 'Serpientes de Hawái: Guía completa, ilustrada y documentada de las especies exóticas originarias del quincuagésimo estado de la Unión', de V. Ralph Knight Jr. -reimpreso en 'The Nothing Book (1974)'-, el panfleto protestante de Robert Filliuo '¿Qué se precisa para perderse?' y el célebre 'Todo lo que sé de las mujeres', de autor cobardemente anónimo y traducido a más de siete lenguas. (Sin embargo, siendo
sinceros, todos ellos fallan en el noble
intento de alcanzar la perfección del vacío absoluto, pues no sólo es
que llevan el título en su portada, sino que, además,
en una de las páginas interiores, se encuentra asentado el pie de imprenta y el pequeño texto que canónicamente prohíbe la reproducción total y/o parcial de dicha obra.) |
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LA
PARADOJA DEL MENTIROSO
En el 270 a.C. el poeta y filólogo Filetas aparentemente murió de insomnio por dar de manera obsesiva vueltas y vueltas en
su cabeza al tema de la paradoja del mentiroso, un concepto relacionado con la filosofía y la lógica, que se refiere a afirmaciones paradójicas que se autocontradicen. (Las dos versiones más conocidas son: "Esta oración es falsa" y "Estoy mintiendo". |
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NOTARIOS
Los
notarios fueron así llamados ya durante la Edad Media por ser los expertos en el
uso de las Notas Tironianas, un sistema de escritura abreviada y primer
antecedente de la actual taquigrafía que se enseñaba en las escuelas
-junto a otro método similar desarrollado por el papa Silvestre II-. Lo creó un esclavo de Cicerón
llamado Marco Tulio Tirón (91 a. de C.-4
d.C.) en base a unos 5.000 signos distintos, que en ocasiones actuaba de secretario del famoso
orador romano para registrar con exactitud todo lo dicho en las actuaciones de
su amo ante el Senado. -Según parece confirmado, Tirón utilizó su útil sistema
taquigráfico durante el famoso proceso que decidió la suerte de Catilina tras su
célebre conspiración para destruir la república romana, lo que le valió que Cicerón
le concediese la
libertad.-
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ENTRE LAS OBSESIONES,
LAS
SEXUALES
Cada
escritor se vincula a su manera con el terreno sexual, para algunos es el motor
de la escritura y para otros es la escritura misma un acto erótico. Boris Vian
lleva sus obsesiones sexuales a su obra y declara ser un obseso sexual. James
Joyce, que tuvo experiencias traumáticas en su juventud, también las traslada
obsesivamente en su obra, tiene una mirada despreciativa hacia el amor y
practica el "erotismo escatológico", vincula lo erótico con los excrementos. Lo
sexual es el eje obsesivo característico de Georges Simenon y de Dashiell
Hammett, en cuyas obras la prostituta aparece vista con beneplácito. Y la
inhibición sexual lleva a Poe a un plano ideal de ensueño que lo atormenta.
Louis Ferdinand Céline fue acusado de "ceder a la obscenidad", cuya temática
belicista tiene su cara opuesta en los inquietos "culos de las bailarinas" o en
el contoneo de las nalgas de alguna amante o de una prostituta. Para Henry
Miller, el erotismo, la violación sexual, se vincula con su intento de dominar
la escritura y con el proceso vivido. Dice: "Cuanto más escribía, más me
humanizaba. El producto puede haber parecido monstruoso (a algunos), porque era
una violación, pero gracias a todo ello me convertí en un individuo humano. Sin
duda estaba eliminando el veneno contenido en mi sistema. Y aunque parezca
extraño, este veneno tenía un efecto tónico para otros. Era como si yo les
hubiese conferido cierta inmunidad. ¿En qué consistía este veneno? No era cierto
odio que yo tuviese que eliminar, pues cuando me dediqué a escribir ya no
experimentaba odio por ninguno de mis "personajes". Más aún, me enamoré de
muchos de ellos... Y mientras el escritor que había en mí se regodeaba en sus
propias proezas, el ser humano tenía que reconocer más y más la aniquiladora
verdad de que por muy sincera, tierna y reverentemente que se acercara al
personaje que estaba describiendo, nunca, nunca podía capturarlo, nunca lograba
penetrar en él, ni reproducir lo que había sido creado exclusivamente por Dios.
En otras palabras, el portavoz de la verdad (¿de la obsesión?) venía a
enfrentarse con el urdidor de historias, es decir, el escritor."
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ANTHONY BURGESS
Autor genial que murió en
el año 1994
con una obra inmensa en sus manos y el capricho de ser recordado por una novela
llevada al cine por el fabuloso Stanley Kubrick, 'La naranja
mecánica'.
(La obra fue originalmente inspirada por un incidente vivido por el propio
autor durante la Segunda Guerra Mundial, cuando él y su mujer fueron asaltados en 1944, siendo la esposa víctima de robo y violación por parte de cuatro soldados estadounidenses en las calles de
Londres. -Dado que se encontraba embarazada, la paliza le provocó un aborto.-)
Y quizá la obra de Burgess no hubiese sido tan inmensa, prolífica de títulos y
brillante de estilo si en 1959 no le hubiesen diagnosticado erróneamente un
tumor cerebral irreversible. Este equívoco médico que le auguraba
no más de un par de años de vida le sirvió de acicate para ponerse
a escribir como un poseso por una noble causa, tan ingenua como entrañable, la
de no dejar a su amada esposa en la indigencia. Así fue entregándole a su editor al
menos una novela por año, con el fin de que la que debía de ser su viuda, Lynne,
pudiese llevar una existencia digna al amparo de sus derechos de autor. Pero no
se murió, o no se murió tan joven, a los 42 del estúpido diagnóstico o susto,
sino a los 77, -y de cáncer de pulmón-, edad más razonable o menos cruda.
Tuvo también un gran interés por la música, que fue su primera pasión, antes de dedicarse a la literatura. Escribió dos sinfonías, varias sonatas y conciertos, alcanzando justa fama como compositor.
Y destacar su enorme capacidad para aprender idiomas (hablaba malayo, ruso, francés, alemán, español, italiano y japonés, además del inglés, su idioma nativo, y un poco de hebreo, chino, sueco y persa),
faceta que se ve reflejada en la invención del Ulam, lenguaje prehistórico ficticio, para la película 'En busca del fuego (1981)'.
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DE
COMPRAS
Uno de los más ilustres representantes de la lírica contemporánea, el poeta francés Paul Valéry (1871-1945), fue presentado durante una recepción a una dama de elevada posición económica. Ésta, al enterarse de que estaba hablando con tan famoso escritor, extrajo su álbum de autógrafos y le pidió
encarecidamente:
"Señor Valéry, perdóneme usted... todavía no he leído ninguno de sus libros, no obstante, escríbame cualquier cosa en este álbum, lo que me resultará particularmente grato".
"Con mucho gusto, señora", accedió el escritor. Así,
sobre la hoja en blanco del libro que la mujer le tendía,
éste ¡anotó los títulos de todas
sus obras y sus respectivos precios! |
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| ELEGANTE
Dotado
de gracia, nobleza, sencillez. Procede del latín 'legere' (reunir). Con el prefijo
privativo latino ex-, más 'legere', se formó 'eligere' (elegir, escoger), y de
éste, elegans-ntis (elegante, distinguido), de donde proviene nuestro
'elegante'. La elegancia es una cualidad que ha sido cultivada por la nobleza y,
en nuestros tiempos, heredada por la burguesía. La persona verdaderamente
elegante no es elitista, denota buen gusto en sus elecciones y puede acercarse
con naturalidad a los humildes, gracias a la sencillez, característica que
podemos ver en la definición de esta palabra. Un buen ejemplo de esta cualidad
fue Petronio, el escritor satírico latino del siglo I, autor del
'Satiricón', hasta el punto que era conocido por el seudónimo Arbiter
elegantiarum (árbitro de la elegancia), por su distinción y buen gusto, según
los 'Anales' del historiador Tácito. (Petronio, aun siendo amigo de Nerón, fue
acusado de haber conjurado con Séneca y Lucano para matar al emperador,
circunstancia que lo llevó al suicidio en el año 66 después de Cristo. -Ha
quedado inmortalizado en la literatura con la novela 'Quo Vadis
(1895)', del
escritor polaco Henryk Sienkiewicz, en la cual Petronio se suicida junto con su
esclava Eunice, debido al amor imposible que los unía.-)
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EL
GUARDIÁN ENTRE EL CENTENO
La obra capital de J.D. Salinger, 'El guardián entre el centeno', ha sido objeto de diversos bulos en base a algunos
hechos reales. Así, sabido es que el
asesino de John Lennon, Mark Chapman, leyó este libro durante los días previos al crimen, y que la persona que disparó al
presidente norteamericano Ronald Reagan, John Hinckley Jr., lo
releía con frecuencia. Pero también se ha dicho que otros homicidas en serie tenían este inolvidable título como libro de cabecera, y que Lee Harvey Oswald se había
inspirado en él para asesinar a J.F. Kennedy. -No hartos con eso, las leyendas más paranoicas y
absurdas cuentan al respecto que el texto (en inglés) contiene códigos secretos e incluso
claves psicológicas que incitan a matar.-
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Las razones principales por las que este libro ha
sido tan criticado son principalmente su ofensivo lenguaje
y sus referencias a las drogas, alcohol y prostitución. Los críticos ven a su
protagonista, Holden Caulfield, como un instigador de masas.
-Treinta años después de su publicación en el año
1951, el libro era tanto el más prohibido, como el segundo más estudiado como lectura obligatoria en los institutos estadounidenses. En la década de 1990 fue el número
trece en la lista de libros más leídos en ese país según la Asociación de Bibliotecas Americanas y todavía
en el año 2005 se mantuvo entre los diez primeros.
Los motivos por los que tan genial obra sigue en alza es porque logra permearnos en el mundo de la solitaria y extrema
vida de su protagonista, mostrándonos una visión desgarrada
de la realidad de una persona que ha perdido la confianza y el agrado por las personas de
su entorno y, en general, de toda la sociedad. La obra no es obscena, pero
resulta impactante al lector por su fuerte contenido de honda
crítica social. Por lo demás, no existen en sus
líneas referencia alguna hacia el asesinato o la disolución social.
Más bien, todo lo contrario.-
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| ADJETIVOS
Afirma
el siempre genial escritor Agustín Sánchez
en su, entre otras, muy recomendable obra 'Las curiosidades':
"¿Se han
fijado que desde Fernando VII, que fue llamado "El Deseado", y así lo nombran
todos los libros de Historia de España, ningún otro rey español posterior ha
tenido epítetos que lo califiquen, denominen o juzguen, ningún adjetivo feliz
que lo caracterice? ¿Por qué es esto así? ¿No es algo terrible que se pierda
esta costumbre? Ni Isabel II, ni Amadeo I de Saboya, ni Alfonso XII, ni Alfonso
XIII, ni ahora Juan Carlos I tienen su adjetivo, su epíteto glorioso, su
denominación con la que pasar a la Historia. ¿Por qué, señores historiadores? Si
hacemos un repaso a la Historia de España desde sus inicios, e incluyendo en la lista, por
supuesto, a reyes de la corona de Aragón, de Navarra, de León, de la corona de
Castilla, de Asturias e incluso de Mallorca, y posteriormente de España, veremos
que abundan este tipo de epítetos. Y así sabremos que hemos tenido al menos dos
Magnos, dos Santos, uno llamado Emperador, dos Sabios, un Pasmado, un Deseado,
un Hechizado, un Católico, dos Católicos, otra Católica, una Loca, un Noble, un
Malo, un Largo, un Fuerte, un Grande, un Casto, dos Hermosos, un Cruel, un
Conquistador, un Benigno, un Ceremonioso, un Humano, un Magnánimo, un Bravo, un
Justiciero, uno denominado Mayor, otro Obstinado, un Batallador y hasta un
Póstumo. ¿Por qué no seguir la lista?".
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